Aquí está mi guitarra favorita, la Washburn N4. La compré hacia 2008, y con mucha suerte. Estaba anunciada en internet a un precio «atractivo», pero como estudiante que trabajaba no podía gastarme dos sueldos de golpe. Cuando por fin junté el dinero, ya no estaba. Mi desesperación duró un mes, hasta que volvió a aparecer. Esta vez la compré sin esperar y del dinero me ocupé después 🙂
Todo fan de Nuno Bettencourt debería tocarla al menos una vez. La tocabilidad es de otro planeta y la comodidad, de otra galaxia. El sonido es capaz de rasgar el aire; es difícil describirlo, hay que oírlo. Una gran combinación de pastillas: Bill Lawrence L-500 en el puente y Seymour Duncan ’59 en el mástil.
A veces pienso que mi ejemplar es bastante especial por el logotipo metálico, las placas traseras metálicas y el acabado al aceite: la guitarra no está lacada, solo aceitada. El diapasón de ébano saca unos agudos endiabladamente nítidos, que cortan como una cuchilla.
La construcción es de primera. El Stephens Extended Cutaway, una forma única de unir el mástil al cuerpo, da un acceso cómodo hasta el final del mástil, muy útil si te gusta llevar la guitarra baja.
